Tensión en Sinaloa tras asesinato de dos importantes narcos ligados al Mayo Zambada

El asesinato de dos importantes traficantes de fentanilo ligados a Ismael El Mayo Zambada, este fin de semana, en Sinaloa, ha puesto en alerta la región, tras la captura a finales de julio del propio Zambada, uno de los principales líderes del cartel del Pacífico.
Hacía tiempo que los García Corrales estaban en la mira de las autoridades, eran señalados de conspirar para traficar fentanilo a Estados Unidos, y poseer armas automáticas.
En el documento de acusación de la oficina de la Fiscalía de EE UU, que el Departamento de Justicia publicó meses atrás, el fiscal daba cuenta de reuniones de los dos hermanos con socios y trabajadores de su red, en las que hablaban de la producción del potente opiáceo, responsable de la muerte de decenas de miles de personas al año.
No está claro el papel que juegan los hermanos García Corrales en el organigrama del cartel de Sinaloa, aunque el monto de la recompensa ofrecida y su aparente capacidad para comprar armas y fabricar fentanilo ilustran su poderío. La fiscalía estadounidense y el Departamento de Justicia los vinculan con Zambada y El Chapo.
El 25 de julio del 2024, Joaquín Guzmán López aterrizó cerca de El Paso, Texas, en compañía de Zambada. Las autoridades de EE UU los esperaban. Al parecer, Guzmán había tendido una trampa al viejo socio de su padre el Chapo.
La carta del Mayo Zambada desde la cárcel
Según explicó El Mayo en una carta divulgada ya desde la cárcel en EE UU, había acudido al encuentro con Rocha y Cuen confiado, pero entonces Guzmán y sus esbirros lo secuestraron, lo metieron en un avión y lo llevaron a EE UU, donde las autoridades acusan a Zambada de varios delitos desde hace años.
Zambada escribe que Héctor Cuen fue asesinado allí mismo, en el lugar donde lo secuestraron en Culiacán, no en una gasolinera de la ciudad, en un evento aislado, como ha defendido la Fiscalía.
La muerte ahora de los hermanos García Corrales enreda más el asunto y pone en tensión una región delicada. Desde la caída de El Chapo Guzmán en 2016, los conflictos entre las distintas facciones del Cartel de Sinaloa arrecian. Primero, sus hijos se enfrentaron al viejo lugarteniente de su padre, Dámaso López, alias El Licenciado, detenido poco después.
La jugarreta para entregar a Zambada ha colocado al grupo criminal en terreno desconocido, sin figuras veteranas, hasta el punto de que resulte pertinente cuestionarse si tiene sentido seguir hablando del Cartel del Sinaloa, como un ente mínimamente cohesionado y organizado.
El asesinato de dos importantes traficantes de fentanilo ligados a Ismael El Mayo Zambada, este fin de semana, en Sinaloa, ha puesto en alerta la región, tras la captura a finales de julio del propio Zambada, uno de los principales líderes del cartel del Pacífico.
Hacía tiempo que los García Corrales estaban en la mira de las autoridades, eran señalados de conspirar para traficar fentanilo a Estados Unidos, y poseer armas automáticas.
En el documento de acusación de la oficina de la Fiscalía de EE UU, que el Departamento de Justicia publicó meses atrás, el fiscal daba cuenta de reuniones de los dos hermanos con socios y trabajadores de su red, en las que hablaban de la producción del potente opiáceo, responsable de la muerte de decenas de miles de personas al año.
No está claro el papel que juegan los hermanos García Corrales en el organigrama del cartel de Sinaloa, aunque el monto de la recompensa ofrecida y su aparente capacidad para comprar armas y fabricar fentanilo ilustran su poderío. La fiscalía estadounidense y el Departamento de Justicia los vinculan con Zambada y El Chapo.
El 25 de julio del 2024, Joaquín Guzmán López aterrizó cerca de El Paso, Texas, en compañía de Zambada. Las autoridades de EE UU los esperaban. Al parecer, Guzmán había tendido una trampa al viejo socio de su padre el Chapo.
La carta del Mayo Zambada desde la cárcel
Según explicó El Mayo en una carta divulgada ya desde la cárcel en EE UU, había acudido al encuentro con Rocha y Cuen confiado, pero entonces Guzmán y sus esbirros lo secuestraron, lo metieron en un avión y lo llevaron a EE UU, donde las autoridades acusan a Zambada de varios delitos desde hace años.
Zambada escribe que Héctor Cuen fue asesinado allí mismo, en el lugar donde lo secuestraron en Culiacán, no en una gasolinera de la ciudad, en un evento aislado, como ha defendido la Fiscalía.
La muerte ahora de los hermanos García Corrales enreda más el asunto y pone en tensión una región delicada. Desde la caída de El Chapo Guzmán en 2016, los conflictos entre las distintas facciones del Cartel de Sinaloa arrecian. Primero, sus hijos se enfrentaron al viejo lugarteniente de su padre, Dámaso López, alias El Licenciado, detenido poco después.
La jugarreta para entregar a Zambada ha colocado al grupo criminal en terreno desconocido, sin figuras veteranas, hasta el punto de que resulte pertinente cuestionarse si tiene sentido seguir hablando del Cartel del Sinaloa, como un ente mínimamente cohesionado y organizado.
La tensión en Sinaloa sigue en aumento, ahora fueron encontrados los cadáveres de dos importantes narcos ligados al Mayo Zambada. Distintas fuerzas del narcotráfico en la región se disputan el territorio y se esperan más enfrentamientos. ¿Qué pasará? LA NACION