Interés GeneralNacionalesUltimas Noticias

Así es el pueblo fantasma de Connecticut que tiene prohibido el acceso a los turistas

Escondido entre los densos árboles de Cornwall (Connecticut), se encuentra Dudleytown, un lugar rodeado de leyendas y misterio. Lo que lo hace único no son solo las historias inquietantes que lo rodean, sino una medida contundente: está completamente prohibido que los turistas ingresen. ¿A qué se debe esta inusual restricción? ¿Es su tenebrosa reputación la verdadera razón o solo un mito que se alimentó con el tiempo?

Dudleytown, también conocido como el “Bosque de la Entrada Oscura”, fue fundado a principios del siglo XVIII por colonos, en su mayoría miembros de la familia Dudley. Lo que comenzó como un asentamiento agrícola en una región remota se convirtió, según cuentan los relatos, en el escenario de eventos trágicos y fenómenos inexplicables que marcaron su destino.

Una cadena de tragedias

Como relata Pulptastic, las historias sobre Dudleytown están cargadas de episodios sombríos. Una de las primeras familias que se asentaron allí, los Carter, sufrió una serie de infortunios: seis de sus miembros murieron de cólera y los sobrevivientes, al mudarse a Nueva York, fueron asesinados. Este patrón de desgracias parecía extenderse a otros pobladores.

En 1804, el general Herman Swift perdió a su esposa Sara Faye cuando un rayo la alcanzó en su porche. La tragedia lo sumió en una profunda tristeza y murió poco después. A esto se suman relatos de muertes accidentales, como la de Gershon Hollister, quien falleció mientras ayudaba a construir un granero. Su vecino, William Tanner, narraba con frecuencia historias sobre criaturas que salían de los bosques, lo que alimentaba el halo sobrenatural que rodea al lugar.

Para principios del siglo XX, el pueblo quedó completamente desierto. Las tierras dejaron de ser fértiles, y los residentes huyeron en busca de mejores oportunidades. Dudleytown se transformó en un lugar fantasma, reducido a sótanos en ruinas y cimientos de piedra cubiertos por la vegetación.

La prohibición y la preservación

En 1920, el Dr. William Clarke, atraído por la tranquilidad del lugar, adquirió la propiedad para establecer un refugio. Sin embargo, tras un extraño episodio en el que su esposa aseguró haber visto criaturas en el bosque, decidió abandonar el proyecto. Más tarde, Clarke fundó la Dark Entry Forest Association, una organización destinada a proteger el área de intrusos y conservar su entorno natural.

La asociación tomó medidas drásticas para mantener a los curiosos lejos. El acceso a Dudleytown está estrictamente prohibido, y quienes intentan entrar se enfrentan a sanciones legales. Este control busca evitar actos de vandalismo y preservar lo que queda de este lugar histórico.

Leyendas que no mueren

A pesar de las restricciones, Dudleytown atrae a exploradores y amantes del misterio. Algunos afirman haber sentido “manos fantasmas” mientras caminaban por los alrededores. Aunque las autoridades insisten en que no hay evidencia de fenómenos paranormales, la combinación de historias trágicas y la atmósfera del lugar hizo que Dudleytown se convierta en punto de fascinación para quienes buscan lo inexplicable.

Dudleytown es hoy mucho más que un pueblo fantasma. Es un espejo de las historias humanas marcadas por el infortunio, un enclave de conservación natural y, sobre todo, un ejemplo de cómo la leyenda y la realidad pueden entrelazarse para crear un misterio eterno.

Escondido entre los densos árboles de Cornwall (Connecticut), se encuentra Dudleytown, un lugar rodeado de leyendas y misterio. Lo que lo hace único no son solo las historias inquietantes que lo rodean, sino una medida contundente: está completamente prohibido que los turistas ingresen. ¿A qué se debe esta inusual restricción? ¿Es su tenebrosa reputación la verdadera razón o solo un mito que se alimentó con el tiempo?

Dudleytown, también conocido como el “Bosque de la Entrada Oscura”, fue fundado a principios del siglo XVIII por colonos, en su mayoría miembros de la familia Dudley. Lo que comenzó como un asentamiento agrícola en una región remota se convirtió, según cuentan los relatos, en el escenario de eventos trágicos y fenómenos inexplicables que marcaron su destino.

Una cadena de tragedias

Como relata Pulptastic, las historias sobre Dudleytown están cargadas de episodios sombríos. Una de las primeras familias que se asentaron allí, los Carter, sufrió una serie de infortunios: seis de sus miembros murieron de cólera y los sobrevivientes, al mudarse a Nueva York, fueron asesinados. Este patrón de desgracias parecía extenderse a otros pobladores.

En 1804, el general Herman Swift perdió a su esposa Sara Faye cuando un rayo la alcanzó en su porche. La tragedia lo sumió en una profunda tristeza y murió poco después. A esto se suman relatos de muertes accidentales, como la de Gershon Hollister, quien falleció mientras ayudaba a construir un granero. Su vecino, William Tanner, narraba con frecuencia historias sobre criaturas que salían de los bosques, lo que alimentaba el halo sobrenatural que rodea al lugar.

Para principios del siglo XX, el pueblo quedó completamente desierto. Las tierras dejaron de ser fértiles, y los residentes huyeron en busca de mejores oportunidades. Dudleytown se transformó en un lugar fantasma, reducido a sótanos en ruinas y cimientos de piedra cubiertos por la vegetación.

La prohibición y la preservación

En 1920, el Dr. William Clarke, atraído por la tranquilidad del lugar, adquirió la propiedad para establecer un refugio. Sin embargo, tras un extraño episodio en el que su esposa aseguró haber visto criaturas en el bosque, decidió abandonar el proyecto. Más tarde, Clarke fundó la Dark Entry Forest Association, una organización destinada a proteger el área de intrusos y conservar su entorno natural.

La asociación tomó medidas drásticas para mantener a los curiosos lejos. El acceso a Dudleytown está estrictamente prohibido, y quienes intentan entrar se enfrentan a sanciones legales. Este control busca evitar actos de vandalismo y preservar lo que queda de este lugar histórico.

Leyendas que no mueren

A pesar de las restricciones, Dudleytown atrae a exploradores y amantes del misterio. Algunos afirman haber sentido “manos fantasmas” mientras caminaban por los alrededores. Aunque las autoridades insisten en que no hay evidencia de fenómenos paranormales, la combinación de historias trágicas y la atmósfera del lugar hizo que Dudleytown se convierta en punto de fascinación para quienes buscan lo inexplicable.

Dudleytown es hoy mucho más que un pueblo fantasma. Es un espejo de las historias humanas marcadas por el infortunio, un enclave de conservación natural y, sobre todo, un ejemplo de cómo la leyenda y la realidad pueden entrelazarse para crear un misterio eterno.

 Consulta acá más información sobre Dudleytown, el pueblo fantasma de Connecticut que tiene prohibido el acceso a los turistas.  LA NACION

Read More

Related Articles

Back to top button
Close
Close