Los secretos de la arremetida contra Victoria Villarruel y la resignación de la Casa Rosada frente a la sesión

-Creo que Milei está de viaje…
-¿En dónde?
-Está en Tucumán…
-No… Está en Córdoba.
-Ok, sigamos…
Eran las 15 y el Senado estaba en el cuarto intermedio de la sesión especial que tenía que definir si el entrerriano Edgardo Kueider era expulsado del cuerpo. En la conversación participaban Victoria Villarruel y un puñado de senadores. Nadie mencionó que el viaje del Presidente era, en rigor, al exterior del país (a Italia), ni la irregularidad que pesaba sobre la sesión presidida por la vicepresidenta, que a esa hora tenía que estar a cargo del Poder Ejecutivo.
Más de tres horas después, con Kueider ya expulsado de su banca, la Casa Rosada dejó trascender que la sesión era plausible de ser impugnada porque Villarruel no tendría que haber estado al frente del Senado con Milei fuera del territorio nacional. La tropa de tuiteros libertarios salió al unísono a instalar el tema en X. Y un senador de La Libertad Avanza, el riojano Carlos Pagotto (cercano a los Menem), deslizó que se podía solicitar la nulidad. “Tendría que haberse hecho un acta de traspaso de mando y firmar la vicepresidenta. Ni bien se firma el acta, cumple otras funciones. Ahora tendrán que dilucidar quién tiene la responsabilidad”, soltó Pagotto en LN+.
Este viernes fue el propio Javier Milei quien cuestionó la sesión: fue “inválida”, dijo en una entrevista. Y amplió: “Se podría hacer [la sesión] nuevamente, porque dados los números está claro que todos queremos a Kueider afuera”.
Sin embargo, según confirmaron fuentes del Gobierno a LA NACION, La Libertad Avanza no va a pedir la nulidad de la sesión en la que se resolvió desplazar a Kueider. Sería como tirarse un tiro en el pie: el único responsable de la irregularidad fue el propio oficialismo. Los libertarios no pueden hacer un planteo porque estarían admitiendo una acefalía. El escribano general de la Nación, Martín Rodríguez Giesso, firmó el acta de la salida de Milei del país pasado el mediodía, pero se apersonó en el Senado para que Villarruel firmara el acta haciéndose cargo del Poder Ejecutivo cerca de las 19. Es decir, después de la votación. Fuentes oficiales aseguraron que ese “gap” es “habitual”, porque la rúbrica del acta es una mera formalidad.
“Esto fue Veep, no House of Cards”, ilustró un importante colaborador en Balcarce 50. Se refería a la sátira política que protagonizó la actriz Julia Louis-Dreyfus, en contraste con la oscuridad del poder de la saga de Frank Underwood. El ejemplo buscó ratificar que no se trató de una situación orquestada ni una jugada maestra sino de una “desprolijidad” y que nadie en la Casa Rosada se dio cuenta de la irregularidad durante la sesión. “Yo caí después”, aseguró un ladero de Milei.
Lo hayan sabido en todo momento, o no, hacia la noche el Gobierno usó el tema, instaló públicamente que la sesión era plausible de nulidad y logró empastar la situación. Finalmente, fue el propio Kuieder quien, este viernes, presentó un amparo en la Justicia para cuestionar la legalidad de la sesión de la Cámara alta que lo removió del cargo.
La Casa Rosada celebra cualquier hecho que demore una resolución: si la expulsión de Kueider se formaliza, en su banca asumiría Stefanía Cora, militante de La Cámpora. Es decir que Unión por la Patria quedaría con 34 senadores, a tres del quorum propio. No solo eso: el radical Víctor Zimmermann pidió licencia para asumir como ministro en el gobierno provincial de Leandro Zdero en Chaco y La Libertad Avanza perdió otro posible aliado. “Con ese panorama se termina el Senado para nosotros el año que viene”, advirtió un colaborador del oficialismo.
Crisis con Villarruel
La sesión de ayer, en tanto, agravó severamente la crisis entre la Casa Rosada y el Senado. Cerca de los Milei dieron a entender que la vicepresidente mintió: dijeron que ella supo en todo momento que Milei partía hacia Italia al mediodía, pero que igual presidió la sesión en el Senado. No solo eso: en Balcarce 50 filtraron un presunto chat privado entre un colaborador de Presidencia y la secretaria personal de la vice, Guadalupe Jones, del martes a las 8.36 (48 horas antes de la sesión). Allí se le informaba que el jueves Milei viajaría a Roma y se le adjuntaba una resolución de la Casa Militar con los detalles del viaje.
El jueves, pasadas las 11 el vocero presidencial Manuel Adorni dio una conferencia de prensa anunciando el viaje presidencial.
En el Senado juran que Villarruel no sabía fehacientemente que el jefe de Estado no estaba en el país durante la sesión. Y dicen que al momento del anuncio de Adorni ella estaba en el recinto, y no mirando la televisión. “En todo caso, el escribano tendría que haber venido de Aeroparque al Senado a firmar el acta de traspaso de mando. Pero vino más de seis horas después”, señalaron cerca de la vice. “Acá somos traidores por estar, por no estar; somos traidores por existir”, se lamentaron cerca de Villarruel.
Sin mencionarla, Adorni recargó las tintas contra la vice en su cuenta de X: “En este gobierno no se miente. Que tengan un gran cierre de semana. Fin”. El vocero presidencial es un soldado de Karina Milei. Su mensaje es indicativo del malestar de la secretaria General de la Presidencia, que siguió los acontecimientos desde el exterior junto con el jefe de Estado. Consultados por LA NACION acerca de si la Presidencia profundizará su embestida contra la vice, cerca de los hermanos Milei respondieron: “No, que se ocupe la Justicia”.
Otros sectores del oficialismo fueron menos duros con Villarruel. “Victoria trabajó para que lo de Kuieder fuera una suspensión y no una expulsión. Ella quería lo mismo que la Casa Rosada porque es la más interesada en evitar que el Senado quede bloqueado el año que viene”, aseguró un senador libertario que fue testigo de los movimientos de la vice.
Cómo sigue
En Balcarce 50 había desazón por el resultado de la sesión. Sobre todo, porque el Gobierno quedó atrapado por una movida impulsada por el kirchnerismo y tuvo que votar a favor de la expulsión de Kueider, cuando lo que pretendía era imponer la vía de la suspensión para no perder una banca aliada en manos de La Cámpora.
Ahora, en la Casa Rosada, amenazan con hacer planteos disciplinarios contra todos los legisladores nacionales con causas judiciales abiertas. Es una idea que, por ahora, solo se desplegó en el plano discursivo, pero no se formalizó en el Congreso. Ayer, con la venia del asesor presidencial Santiago Caputo, la cuenta de “Las Fuerzas del Cielo” -el brazo armado de Milei en el campo de batalla digital- publicó un flyer en redes sociales con un listado de 28 senadores opositores que deberían ser “destituidos” por estar bajo pesquisa judicial.
“Vamos a intentar ir contra todos los que estén en la misma situación de Kueider; casi con seguridad”, soltó este vierne un ladero del Presidente en la Casa Rosada. En las Cámaras, el oficialismo ve poco pausible que pueda avanzar una movida de esa magnitud. Martín Menem, en la Cámara de Diputados, viene advirtiendo puertas adentro que no hay clima para que el Gobierno empuje una sesión especial fuera del período ordinario. De hecho, es uno de los que consideran que no hay un escenario favorable con los bloques aliados para convocar a sesiones extraordinarias con una agenda de temas de interés del Poder Ejecutivo.
Un senador libertario opinó en el mismo sentido: “No tenemos chances de ir contra todos, por ahora es dialéctica. En todo caso podemos elegir pegar a tres figuras fuertes, como intentamos hacer con (Oscar) Parrilli”.
En rigor, la gestión de Milei no está de acuerdo con la politización de los asuntos judiciales. No siente como propia la agenda de la anticorrupción. Pero los acontecimientos de las últimas semanas lo obligaron a hacer algo en lo que no creía.
Milei dijo el miércoles cerca de la medianoche, cuando salió del canal de streaming Carajo: “Si Kueider es un corrupto lo tienen que echar a patadas en el culo”. En Balcarce 50 explicaron que el Presidente sostuvo allí su posición histórica de no intromisión en la Justicia antes de tiempo. Los bloques aliados (Pro y la UCR), sin embargo, se tomaron de los dichos del jefe de Estado para abandonar el plan de la suspensión y volcarse hacia la expulsión del senador entrerriano.
Lo cierto es que, de la fallida sesión de “ficha limpia” para acá, el Gobierno navega en una agenda que le queda incómoda. Milei le encargó a Alejandro Fargosi un proyecto de “ficha limpia” superador al que había presentado Pro. El abogado constitucionalista presentó su versión mejorada al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, pero este propuso hacer “una comisión” y el tema quedó en un limbo. Luego la Casa Rosada anunció que iría con un proyecto para acotar el alcance de los fueros parlamentarios (una iniciativa más emparentada con el relato contra los “privilegios” propio de los libertarios). Pero el tema también naufragó porque no hubo convocatoria a las sesiones extraordinarias.
-Creo que Milei está de viaje…
-¿En dónde?
-Está en Tucumán…
-No… Está en Córdoba.
-Ok, sigamos…
Eran las 15 y el Senado estaba en el cuarto intermedio de la sesión especial que tenía que definir si el entrerriano Edgardo Kueider era expulsado del cuerpo. En la conversación participaban Victoria Villarruel y un puñado de senadores. Nadie mencionó que el viaje del Presidente era, en rigor, al exterior del país (a Italia), ni la irregularidad que pesaba sobre la sesión presidida por la vicepresidenta, que a esa hora tenía que estar a cargo del Poder Ejecutivo.
Más de tres horas después, con Kueider ya expulsado de su banca, la Casa Rosada dejó trascender que la sesión era plausible de ser impugnada porque Villarruel no tendría que haber estado al frente del Senado con Milei fuera del territorio nacional. La tropa de tuiteros libertarios salió al unísono a instalar el tema en X. Y un senador de La Libertad Avanza, el riojano Carlos Pagotto (cercano a los Menem), deslizó que se podía solicitar la nulidad. “Tendría que haberse hecho un acta de traspaso de mando y firmar la vicepresidenta. Ni bien se firma el acta, cumple otras funciones. Ahora tendrán que dilucidar quién tiene la responsabilidad”, soltó Pagotto en LN+.
Este viernes fue el propio Javier Milei quien cuestionó la sesión: fue “inválida”, dijo en una entrevista. Y amplió: “Se podría hacer [la sesión] nuevamente, porque dados los números está claro que todos queremos a Kueider afuera”.
Sin embargo, según confirmaron fuentes del Gobierno a LA NACION, La Libertad Avanza no va a pedir la nulidad de la sesión en la que se resolvió desplazar a Kueider. Sería como tirarse un tiro en el pie: el único responsable de la irregularidad fue el propio oficialismo. Los libertarios no pueden hacer un planteo porque estarían admitiendo una acefalía. El escribano general de la Nación, Martín Rodríguez Giesso, firmó el acta de la salida de Milei del país pasado el mediodía, pero se apersonó en el Senado para que Villarruel firmara el acta haciéndose cargo del Poder Ejecutivo cerca de las 19. Es decir, después de la votación. Fuentes oficiales aseguraron que ese “gap” es “habitual”, porque la rúbrica del acta es una mera formalidad.
“Esto fue Veep, no House of Cards”, ilustró un importante colaborador en Balcarce 50. Se refería a la sátira política que protagonizó la actriz Julia Louis-Dreyfus, en contraste con la oscuridad del poder de la saga de Frank Underwood. El ejemplo buscó ratificar que no se trató de una situación orquestada ni una jugada maestra sino de una “desprolijidad” y que nadie en la Casa Rosada se dio cuenta de la irregularidad durante la sesión. “Yo caí después”, aseguró un ladero de Milei.
Lo hayan sabido en todo momento, o no, hacia la noche el Gobierno usó el tema, instaló públicamente que la sesión era plausible de nulidad y logró empastar la situación. Finalmente, fue el propio Kuieder quien, este viernes, presentó un amparo en la Justicia para cuestionar la legalidad de la sesión de la Cámara alta que lo removió del cargo.
La Casa Rosada celebra cualquier hecho que demore una resolución: si la expulsión de Kueider se formaliza, en su banca asumiría Stefanía Cora, militante de La Cámpora. Es decir que Unión por la Patria quedaría con 34 senadores, a tres del quorum propio. No solo eso: el radical Víctor Zimmermann pidió licencia para asumir como ministro en el gobierno provincial de Leandro Zdero en Chaco y La Libertad Avanza perdió otro posible aliado. “Con ese panorama se termina el Senado para nosotros el año que viene”, advirtió un colaborador del oficialismo.
Crisis con Villarruel
La sesión de ayer, en tanto, agravó severamente la crisis entre la Casa Rosada y el Senado. Cerca de los Milei dieron a entender que la vicepresidente mintió: dijeron que ella supo en todo momento que Milei partía hacia Italia al mediodía, pero que igual presidió la sesión en el Senado. No solo eso: en Balcarce 50 filtraron un presunto chat privado entre un colaborador de Presidencia y la secretaria personal de la vice, Guadalupe Jones, del martes a las 8.36 (48 horas antes de la sesión). Allí se le informaba que el jueves Milei viajaría a Roma y se le adjuntaba una resolución de la Casa Militar con los detalles del viaje.
El jueves, pasadas las 11 el vocero presidencial Manuel Adorni dio una conferencia de prensa anunciando el viaje presidencial.
En el Senado juran que Villarruel no sabía fehacientemente que el jefe de Estado no estaba en el país durante la sesión. Y dicen que al momento del anuncio de Adorni ella estaba en el recinto, y no mirando la televisión. “En todo caso, el escribano tendría que haber venido de Aeroparque al Senado a firmar el acta de traspaso de mando. Pero vino más de seis horas después”, señalaron cerca de la vice. “Acá somos traidores por estar, por no estar; somos traidores por existir”, se lamentaron cerca de Villarruel.
Sin mencionarla, Adorni recargó las tintas contra la vice en su cuenta de X: “En este gobierno no se miente. Que tengan un gran cierre de semana. Fin”. El vocero presidencial es un soldado de Karina Milei. Su mensaje es indicativo del malestar de la secretaria General de la Presidencia, que siguió los acontecimientos desde el exterior junto con el jefe de Estado. Consultados por LA NACION acerca de si la Presidencia profundizará su embestida contra la vice, cerca de los hermanos Milei respondieron: “No, que se ocupe la Justicia”.
Otros sectores del oficialismo fueron menos duros con Villarruel. “Victoria trabajó para que lo de Kuieder fuera una suspensión y no una expulsión. Ella quería lo mismo que la Casa Rosada porque es la más interesada en evitar que el Senado quede bloqueado el año que viene”, aseguró un senador libertario que fue testigo de los movimientos de la vice.
Cómo sigue
En Balcarce 50 había desazón por el resultado de la sesión. Sobre todo, porque el Gobierno quedó atrapado por una movida impulsada por el kirchnerismo y tuvo que votar a favor de la expulsión de Kueider, cuando lo que pretendía era imponer la vía de la suspensión para no perder una banca aliada en manos de La Cámpora.
Ahora, en la Casa Rosada, amenazan con hacer planteos disciplinarios contra todos los legisladores nacionales con causas judiciales abiertas. Es una idea que, por ahora, solo se desplegó en el plano discursivo, pero no se formalizó en el Congreso. Ayer, con la venia del asesor presidencial Santiago Caputo, la cuenta de “Las Fuerzas del Cielo” -el brazo armado de Milei en el campo de batalla digital- publicó un flyer en redes sociales con un listado de 28 senadores opositores que deberían ser “destituidos” por estar bajo pesquisa judicial.
“Vamos a intentar ir contra todos los que estén en la misma situación de Kueider; casi con seguridad”, soltó este vierne un ladero del Presidente en la Casa Rosada. En las Cámaras, el oficialismo ve poco pausible que pueda avanzar una movida de esa magnitud. Martín Menem, en la Cámara de Diputados, viene advirtiendo puertas adentro que no hay clima para que el Gobierno empuje una sesión especial fuera del período ordinario. De hecho, es uno de los que consideran que no hay un escenario favorable con los bloques aliados para convocar a sesiones extraordinarias con una agenda de temas de interés del Poder Ejecutivo.
Un senador libertario opinó en el mismo sentido: “No tenemos chances de ir contra todos, por ahora es dialéctica. En todo caso podemos elegir pegar a tres figuras fuertes, como intentamos hacer con (Oscar) Parrilli”.
En rigor, la gestión de Milei no está de acuerdo con la politización de los asuntos judiciales. No siente como propia la agenda de la anticorrupción. Pero los acontecimientos de las últimas semanas lo obligaron a hacer algo en lo que no creía.
Milei dijo el miércoles cerca de la medianoche, cuando salió del canal de streaming Carajo: “Si Kueider es un corrupto lo tienen que echar a patadas en el culo”. En Balcarce 50 explicaron que el Presidente sostuvo allí su posición histórica de no intromisión en la Justicia antes de tiempo. Los bloques aliados (Pro y la UCR), sin embargo, se tomaron de los dichos del jefe de Estado para abandonar el plan de la suspensión y volcarse hacia la expulsión del senador entrerriano.
Lo cierto es que, de la fallida sesión de “ficha limpia” para acá, el Gobierno navega en una agenda que le queda incómoda. Milei le encargó a Alejandro Fargosi un proyecto de “ficha limpia” superador al que había presentado Pro. El abogado constitucionalista presentó su versión mejorada al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, pero este propuso hacer “una comisión” y el tema quedó en un limbo. Luego la Casa Rosada anunció que iría con un proyecto para acotar el alcance de los fueros parlamentarios (una iniciativa más emparentada con el relato contra los “privilegios” propio de los libertarios). Pero el tema también naufragó porque no hubo convocatoria a las sesiones extraordinarias.
El Gobierno instaló que la sesión era irregular porque el Presidente estaba en el exterior, pero no puede formalizar un planteo; cerca de los hermanos Milei deslizaron que la vicepresidenta mintió LA NACION