Cómo el atún mejora el funcionamiento de varios órganos del cuerpo

Con frecuencia se habla de los beneficios de tal o cual alimento, pero pocas veces se profundiza en cómo actúa específicamente en nuestro cuerpo, órgano por órgano. El caso del atún es asombroso. Este pescado azul, versátil y accesible, es una fuente de nutrientes que impacta directamente sobre el funcionamiento de varios órganos vitales.
Para empezar, el atún es un pescado de carne firme y sabor intenso, muy popular tanto en su versión fresca como enlatada. Pertenece a la familia de los pescados azules, conocidos por su alto contenido de grasas saludables, especialmente ácidos grasos omega-3. Este perfil nutricional lo convierte en un aliado valioso para la salud y por esto es recomendado con frecuencia por profesionales de la nutrición.
Al analizar su composición, se encuentra que cada porción de aproximadamente 100 gramos aporta una combinación de nutrientes clave. Contiene proteínas de alta calidad, esenciales para la reparación de tejidos y el mantenimiento muscular. Aporta, además, vitaminas del complejo B, en especial B12 y niacina, que participan en el metabolismo energético y en la función neurológica. A su vez, la vitamina D presente en el atún cumple un rol relevante en el sistema inmunológico y en el mantenimiento de huesos fuertes. Finalmente, minerales como el selenio, el magnesio y el fósforo ejercen funciones antioxidantes y ayudan a regular el sistema nervioso y muscular.
Gracias a esta combinación, el atún es un alimento sumamente versátil que puede aparecer en distintas preparaciones. Desde platos frescos como el tartar o el ceviche, hasta opciones más rápidas como ensaladas con atún enlatado o empanadas, las posibilidades son muchas. Eso sí, resulta importante elegir presentaciones con bajo contenido de sodio y sin aditivos innecesarios para preservar sus beneficios.
Ahora bien, como todo alimento, su consumo debe ser consciente. Si bien aporta grandes ventajas, existen algunos aspectos a tener en cuenta. Uno de ellos es la posible presencia de mercurio, especialmente en especies de mayor tamaño como el atún rojo o blanco, lo que vuelve recomendable no exceder las 2-3 porciones semanales, en particular en personas gestantes o en etapa infantil. Otro punto importante es el contenido de sodio en algunas presentaciones enlatadas, que puede ser elevado y requerir moderación.
Por eso, siempre conviene consultar con un profesional de la salud antes de incorporar nuevos alimentos de manera habitual en la dieta.
Órganos que más se benefician cuando se come atún
Con todo esto en mente, se detallan los órganos y partes del cuerpo que más se benefician cuando se incluye atún en la alimentación:
Corazón
Los ácidos grasos omega-3 del atún tienen un impacto positivo demostrado en la salud cardiovascular. Ayudan a reducir los niveles de triglicéridos, disminuyen la presión arterial y previenen la formación de placas en las arterias. De hecho, estudios de la American Heart Association indican que el consumo regular de pescado azul reduce significativamente el riesgo de enfermedades coronarias. Además, el atún contribuye a mantener un ritmo cardíaco estable y a reducir la inflamación sistémica, un factor clave en la prevención de patologías cardíacas.
Cerebro
El DHA presente en el atún, un tipo de omega-3, representa un componente esencial de las membranas cerebrales. Su presencia en la dieta se vincula con una mejor función cognitiva, mayor claridad mental y mejor estado de ánimo. Algunas investigaciones sostienen que puede retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y actuar como factor protector frente a la depresión.
Ojos
La salud ocular también recibe beneficios. El sitio científico Web MD explica que el omega-3 ayuda a prevenir el síndrome del ojo seco y se asocia a una menor incidencia de degeneración macular relacionada con la edad. A su vez, las vitaminas A y D presentes en el atún desempeñan un papel importante en la protección de la retina.
Músculos
El contenido de proteínas completas convierte al atún en una excelente opción para favorecer la regeneración muscular, sobre todo después del ejercicio físico. Al incluir todos los aminoácidos esenciales, promueve la síntesis proteica. La vitamina B12 y el hierro también mejoran la oxigenación de los tejidos, lo que favorece el rendimiento muscular, según un artículo del Journal of Liquid Chromatography.
Huesos
Los huesos también se benefician, de acuerdo con el National Institute of Arthritis. La combinación de vitamina D, fósforo y proteínas de calidad colabora con el mantenimiento de una buena densidad mineral ósea. Esto resulta especialmente importante durante etapas de crecimiento o en la prevención de la osteoporosis en personas mayores.
Sistema inmune
Por último, el sistema inmunológico encuentra en el atún un gran aliado. El selenio actúa como antioxidante natural, protege las células del daño oxidativo y favorece la función tiroidea, según Molecular Nutrition and Food Research. En conjunto con la vitamina D y los omega-3, contribuye a mantener una respuesta inmunitaria equilibrada y eficaz.
Con frecuencia se habla de los beneficios de tal o cual alimento, pero pocas veces se profundiza en cómo actúa específicamente en nuestro cuerpo, órgano por órgano. El caso del atún es asombroso. Este pescado azul, versátil y accesible, es una fuente de nutrientes que impacta directamente sobre el funcionamiento de varios órganos vitales.
Para empezar, el atún es un pescado de carne firme y sabor intenso, muy popular tanto en su versión fresca como enlatada. Pertenece a la familia de los pescados azules, conocidos por su alto contenido de grasas saludables, especialmente ácidos grasos omega-3. Este perfil nutricional lo convierte en un aliado valioso para la salud y por esto es recomendado con frecuencia por profesionales de la nutrición.
Al analizar su composición, se encuentra que cada porción de aproximadamente 100 gramos aporta una combinación de nutrientes clave. Contiene proteínas de alta calidad, esenciales para la reparación de tejidos y el mantenimiento muscular. Aporta, además, vitaminas del complejo B, en especial B12 y niacina, que participan en el metabolismo energético y en la función neurológica. A su vez, la vitamina D presente en el atún cumple un rol relevante en el sistema inmunológico y en el mantenimiento de huesos fuertes. Finalmente, minerales como el selenio, el magnesio y el fósforo ejercen funciones antioxidantes y ayudan a regular el sistema nervioso y muscular.
Gracias a esta combinación, el atún es un alimento sumamente versátil que puede aparecer en distintas preparaciones. Desde platos frescos como el tartar o el ceviche, hasta opciones más rápidas como ensaladas con atún enlatado o empanadas, las posibilidades son muchas. Eso sí, resulta importante elegir presentaciones con bajo contenido de sodio y sin aditivos innecesarios para preservar sus beneficios.
Ahora bien, como todo alimento, su consumo debe ser consciente. Si bien aporta grandes ventajas, existen algunos aspectos a tener en cuenta. Uno de ellos es la posible presencia de mercurio, especialmente en especies de mayor tamaño como el atún rojo o blanco, lo que vuelve recomendable no exceder las 2-3 porciones semanales, en particular en personas gestantes o en etapa infantil. Otro punto importante es el contenido de sodio en algunas presentaciones enlatadas, que puede ser elevado y requerir moderación.
Por eso, siempre conviene consultar con un profesional de la salud antes de incorporar nuevos alimentos de manera habitual en la dieta.
Órganos que más se benefician cuando se come atún
Con todo esto en mente, se detallan los órganos y partes del cuerpo que más se benefician cuando se incluye atún en la alimentación:
Corazón
Los ácidos grasos omega-3 del atún tienen un impacto positivo demostrado en la salud cardiovascular. Ayudan a reducir los niveles de triglicéridos, disminuyen la presión arterial y previenen la formación de placas en las arterias. De hecho, estudios de la American Heart Association indican que el consumo regular de pescado azul reduce significativamente el riesgo de enfermedades coronarias. Además, el atún contribuye a mantener un ritmo cardíaco estable y a reducir la inflamación sistémica, un factor clave en la prevención de patologías cardíacas.
Cerebro
El DHA presente en el atún, un tipo de omega-3, representa un componente esencial de las membranas cerebrales. Su presencia en la dieta se vincula con una mejor función cognitiva, mayor claridad mental y mejor estado de ánimo. Algunas investigaciones sostienen que puede retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y actuar como factor protector frente a la depresión.
Ojos
La salud ocular también recibe beneficios. El sitio científico Web MD explica que el omega-3 ayuda a prevenir el síndrome del ojo seco y se asocia a una menor incidencia de degeneración macular relacionada con la edad. A su vez, las vitaminas A y D presentes en el atún desempeñan un papel importante en la protección de la retina.
Músculos
El contenido de proteínas completas convierte al atún en una excelente opción para favorecer la regeneración muscular, sobre todo después del ejercicio físico. Al incluir todos los aminoácidos esenciales, promueve la síntesis proteica. La vitamina B12 y el hierro también mejoran la oxigenación de los tejidos, lo que favorece el rendimiento muscular, según un artículo del Journal of Liquid Chromatography.
Huesos
Los huesos también se benefician, de acuerdo con el National Institute of Arthritis. La combinación de vitamina D, fósforo y proteínas de calidad colabora con el mantenimiento de una buena densidad mineral ósea. Esto resulta especialmente importante durante etapas de crecimiento o en la prevención de la osteoporosis en personas mayores.
Sistema inmune
Por último, el sistema inmunológico encuentra en el atún un gran aliado. El selenio actúa como antioxidante natural, protege las células del daño oxidativo y favorece la función tiroidea, según Molecular Nutrition and Food Research. En conjunto con la vitamina D y los omega-3, contribuye a mantener una respuesta inmunitaria equilibrada y eficaz.
Este pescado es mucho más que una opción práctica y sabrosa en la cocina; qué efectos concretos produce en el organismo cuando se incorpora con regularidad a la alimentación equilibrada LA NACION