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Rosamund Pike recordó la vergonzosa situación que vivió mientras filmaba una escena de sexo con Pierce Brosnan: ”Fue mortificante”

007: Otro día para morir fue la tercera película en la que Pierce Brosnan le puso el cuerpo al mítico agente secreto James Bond y, como en toda la saga, estuvo acompañado por dos bellas actrices. En este caso, las elegidas fueron Halle Berry y Rosamund Pike, dos rostros más o menos conocidos en aquel tiempo que luego se convertirían en dos estrellas de la pantalla grande. Sin embargo, a pesar de que el film se convirtió en una plataforma de despegue para sus carreras, una de ellas acaba de confesar que no la pasó nada bien durante el rodaje.

En el episodio del martes de David Tennant Does a Podcast With…, Pike detalló el incómodo y mortificante momento en el que tuvo que filmar una escena de sexo con el protagonista. La actriz británica reveló cómo “descubrió un mundo nuevo”, con implementos que nunca había visto hasta ese momento, como “parches para cubrir los pezones”. Aquellos implementos, además, le hicieron pasar un momento muy extraño y vergonzoso: “Nos agarramos y luego nos separamos”, recordó Pike, de 46 años. “En ese momento, miro la cinta adhesiva y los cubre pezones y veo que están cubiertos de vello. Y entonces, pensé: ‘¡Dios mío, le estoy depilando el pecho a Pierce!’”.

Además, la protagonista de La Rueda del Tiempo explicó que se siguió sintiéndose “muy mortificada” porque cada vez que repetían la escena, le “arrancaba el pelo con cada abrazo”. Sin embargo, después de unas cuantas tomas, se dio cuenta de que en realidad no estaba lastimando a la estrella de Mamma Mia!, sino que simplemente estaba cubierta con la “piel sintética” de las alfombras en las que se estaban enrollando. “¡Literalmente pensé que estaba depilando el pecho del pobre hombre!”, volvió a afirmar la actriz de Perdida.

Durante la charla, Tennant también señaló que la intensa escena podría haber sido incómoda debido a la diferencia de edad de 26 años. Cuando se estrenó la película, ella tenía solo 23 años, mientras que Brosnan tenía 49. Pike entonces, aclaró que su colega “no podría haber sido más comprensivo y amable” mientras filmaban la icónica película de acción.

Esta no es la primera vez que Pike se refiere a la incomodidad que le hicieron sentir ciertas situaciones que vivió durante el proceso de filmación de la película. La estrella de Orgullo y prejuicio reveló que previamente se negó a desvestirse para su primera audición para el papel de la villana de Bond. “Mi primera audición fue para una película de Bond, y recuerdo que me dijeron que tenía que quitarme el vestido y aparecer en ropa interior”, reveló en 2018.

“Ese día, no sé cómo conseguí la determinación y la fuerza de ánimo, pero pensé que si me iban a ver en ropa interior, más me valía quedarme con el papel. Entonces pensé: ‘De ninguna manera me voy a quitar un vestido en la audición para que esta cinta se envíe por Los Ángeles y me juzguen por eso’”. Al final, Pike hizo la audición a su manera y, aun así, consiguió imponerse entre las otras actrices que se presentaron al casting. “Entonces, me puse ese vestido brillante, o lo que fuera que estuviera en el orden del día, pero no lo dejé caer”, recordó con orgullo.

007: Otro día para morir fue la tercera película en la que Pierce Brosnan le puso el cuerpo al mítico agente secreto James Bond y, como en toda la saga, estuvo acompañado por dos bellas actrices. En este caso, las elegidas fueron Halle Berry y Rosamund Pike, dos rostros más o menos conocidos en aquel tiempo que luego se convertirían en dos estrellas de la pantalla grande. Sin embargo, a pesar de que el film se convirtió en una plataforma de despegue para sus carreras, una de ellas acaba de confesar que no la pasó nada bien durante el rodaje.

En el episodio del martes de David Tennant Does a Podcast With…, Pike detalló el incómodo y mortificante momento en el que tuvo que filmar una escena de sexo con el protagonista. La actriz británica reveló cómo “descubrió un mundo nuevo”, con implementos que nunca había visto hasta ese momento, como “parches para cubrir los pezones”. Aquellos implementos, además, le hicieron pasar un momento muy extraño y vergonzoso: “Nos agarramos y luego nos separamos”, recordó Pike, de 46 años. “En ese momento, miro la cinta adhesiva y los cubre pezones y veo que están cubiertos de vello. Y entonces, pensé: ‘¡Dios mío, le estoy depilando el pecho a Pierce!’”.

Además, la protagonista de La Rueda del Tiempo explicó que se siguió sintiéndose “muy mortificada” porque cada vez que repetían la escena, le “arrancaba el pelo con cada abrazo”. Sin embargo, después de unas cuantas tomas, se dio cuenta de que en realidad no estaba lastimando a la estrella de Mamma Mia!, sino que simplemente estaba cubierta con la “piel sintética” de las alfombras en las que se estaban enrollando. “¡Literalmente pensé que estaba depilando el pecho del pobre hombre!”, volvió a afirmar la actriz de Perdida.

Durante la charla, Tennant también señaló que la intensa escena podría haber sido incómoda debido a la diferencia de edad de 26 años. Cuando se estrenó la película, ella tenía solo 23 años, mientras que Brosnan tenía 49. Pike entonces, aclaró que su colega “no podría haber sido más comprensivo y amable” mientras filmaban la icónica película de acción.

Esta no es la primera vez que Pike se refiere a la incomodidad que le hicieron sentir ciertas situaciones que vivió durante el proceso de filmación de la película. La estrella de Orgullo y prejuicio reveló que previamente se negó a desvestirse para su primera audición para el papel de la villana de Bond. “Mi primera audición fue para una película de Bond, y recuerdo que me dijeron que tenía que quitarme el vestido y aparecer en ropa interior”, reveló en 2018.

“Ese día, no sé cómo conseguí la determinación y la fuerza de ánimo, pero pensé que si me iban a ver en ropa interior, más me valía quedarme con el papel. Entonces pensé: ‘De ninguna manera me voy a quitar un vestido en la audición para que esta cinta se envíe por Los Ángeles y me juzguen por eso’”. Al final, Pike hizo la audición a su manera y, aun así, consiguió imponerse entre las otras actrices que se presentaron al casting. “Entonces, me puse ese vestido brillante, o lo que fuera que estuviera en el orden del día, pero no lo dejé caer”, recordó con orgullo.

 La actriz británica rememoró el inquietante momento en el que le tocó rodar su primera escena subida de tono, en la película 007: Otro día para morir  LA NACION

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