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La directora de la CPAC se desligó del escándalo del avión no revisado en Ezeiza y reivindicó el foro conservador

“¿La Nación? ¿Es un medio liberal? Entonces ustedes quieren derrotar a Milei. Tenemos varios periódicos de esos en Estados Unidos, hay que luchar contra eso, tratar de que el periodismo sea objetivo, que cuenten la verdad de lo que está pasando”. La que monologa, mientras viaja en un tren y vía telefónica, es Mercedes Schlapp, exfuncionaria de Donald Trump y líder, junto a su marido y dirigente republicano Matt Schlapp, de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el foro que reúne a dirigentes de esa extracción de todo el mundo.

Directora de Comunicaciones Estratégicas de la Casa Blanca durante los dos primeros años del gobierno de Trump , Schlapp se muestra entusiasmada al recordar los inicios de la CPAC, en los años sesenta, y cómo se fue desarrollando. Elogia al presidente Javier Milei, como gran “promotor de las ideas de la libertad y amigo de los Estados Unidos”, pero se pone en guardia cuando LA NACION le consulta sobre el caso de Laura Belén Arrieta, miembro del comité organizador de la CPAC Argentina, en diciembre pasado, y su vuelo privado desde Estados Unidos a Buenos Aires, con varias valijas y una carga que siguió a Francia sin ser revisada por la Aduana.

El Gobierno busca que el juez García-Mansilla siga en la Corte, donde por ahora lo sostienen

“No tengo detalles sobre eso”, dice Schlapp, y aunque considera que Arrieta y el comité organizador hicieron “un gran trabajo” en la organización del evento, evita inmiscuirse en la polémica. También eludió responder sobre si el jefe de Arrieta, Leonardo Scatturice, es donante de la organización conservadora.

-La CPAC se hizo conocida en la Argentina desde que llegó Milei. ¿Cómo afectó a la organización su triunfo?

-El movimiento conservador nació en Estados Unidos en 1967. E su momento, el presidente Ronald Reagan participó de reuniones en las que se congregaban los líderes, un evento muy destacado en Washington, y así surgió la idea de poder influir en la política de Estados Unidos en temas como seguridad nacional y la promoción del capitalismo. Mi esposo Matt es, desde hace ocho años, el principal dirigente de la CPAC, que busca llevar estos principios anticomunistas, antiizquierdistas y antiglobalistas a distintos países. Hemos estado involucrados en campañas en Estados Unidos, siempre apoyando a candidatos conservadores.

-¿Cómo se relacionan con Donald Trump?

-Él conoció a Trump en 2015, trabajé con el presidente por dos años en la Casa Blanca y después en la campaña. Nos expandimos a Hungría, Brasil -con los Bolsonaro, con quienes tenemos una amistad- y México. América Latina es crucial, queremos tener estabilidad allí y que los candidatos anticomunistas triunfen en estos países. Competimos contra China, contra Rusia, y contra Irán. Pekín se ha metido en muchos estos países.

-¿Cuál es la influencia internacional del presidente Milei?

-Es una personalidad carismática, entiende la economía, cómo funciona, cómo crear oportunidades para su pueblo y la importancia de tener una alianza muy cercana a los Estados Unidos. Fue una alianza natural entre la CPAC y Milei, y nosotros queremos trabajar para elevar a estos líderes a un nivel internacional. Por ejemplo, la primera ministra italiana Giorgia Meloni vino a la CPAC cuando estaba en el parlamento, y entendió la importancia de participar y dar su mensaje. Varios años después, la eligieron primera ministra. Lo mismo ocurrió con Nayib Bukele. Milei es un fenómeno internacional y puede enseñar al mundo que la Argentina está en condiciones de recuperarse, que puede ser uno de los países más importantes de la región, con competencia económica y libertad. Es muy sofisticado y lo entiende.

Laura Arrieta junto al líder de Vox, Santiago Abascal y otros participantes, durante las actividades de la CPAC Argentina

-¿Cómo se ve a la Argentina? ¿Las reformas están dando resultado? Hay una negociación pendiente con el FMI.

-Bueno, esa es una pregunta para Milei. El gobierno estadounidense busca la manera de ayudar y apoyar a promover un cambio. En la administración Biden pusieron muchas condiciones en el comercio y el intercambio entre Estados Unidos y los argentinos. No queremos que China sea la influencia principal en Buenos Aires, queremos competir y el gobierno de Trump entiende que Milei es un amigo de los Estados Unidos, promoviendo estos valores y principios conservadores, que van a ayudar a beneficiar a ambas naciones.

-¿Cómo funciona la CPAC? ¿Cómo se sostiene?

-Tenemos muchos y distintos donantes y, más que nada, es una organización que ha estado… no recibimos dinero de Estados, nos manejamos con donantes principales y otros que comparten nuestro signo político.

-En la Argentina tuvo mucha repercusión el caso de Laura Arrieta, quien participó de la cumbre de la CPAC en Buenos Aires, especialmente por su llegada en un vuelo privado que no fue revisado en Ezeiza. ¿Tiene información sobre ella?

-No sé los detalles de lo que está hablando.

-Ella estuvo en la CPAC, en Buenos Aires, trabaja para Leonardo Scatturice [el propietario del avión que tuvo una escala de siete días en Aeroparque].

-Tendrías que hablar con ella o su representante. Ella hizo un trabajo excelente, todo el grupo que organizó el evento fue muy profesional. Era la primera vez que se hacía, y estuvimos muy contentos en la asociación con ese grupo organizador.

-De ese caso en particular…

-No tengo detalles sobre eso, tenés que llamarla a ella o a su representante.

-¿Y Scatturice? ¿Es un donante de la entidad?

-Bueno, no hablamos de los donantes, son privados.

Leonardo Scatturice y Laura Belén Arrieta

-¿Hay algún evento de la CPAC a la vista?

-Estamos planificando el segundo CPAC en la Argentina, fue tremendo reunir tantas personas, impresionante, fue un gran éxito para el país. La semana pasada estuvimos en Israel, el embajador argentino [Axel Wahnish] entiende la importancia de estos enlaces, estamos enfocados en promover la libertad, defender los derechos individuales, derrotar al comunismo que ha afectado en forma negativa a muchos países. La Argentina ha sido un ejemplo muy importante.

Antes de cortar la comunicación, Schlapp afirmó que con los medios de comunicación hay que tener “una relación saludable”, pero enfatiza, en forma sugestiva, en la necesidad de que los medios de prensa “no destruyan las vidas privadas”. Toda una toma de posición de la exfuncionaria trumpista y líder de la organización conservadora.

“¿La Nación? ¿Es un medio liberal? Entonces ustedes quieren derrotar a Milei. Tenemos varios periódicos de esos en Estados Unidos, hay que luchar contra eso, tratar de que el periodismo sea objetivo, que cuenten la verdad de lo que está pasando”. La que monologa, mientras viaja en un tren y vía telefónica, es Mercedes Schlapp, exfuncionaria de Donald Trump y líder, junto a su marido y dirigente republicano Matt Schlapp, de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el foro que reúne a dirigentes de esa extracción de todo el mundo.

Directora de Comunicaciones Estratégicas de la Casa Blanca durante los dos primeros años del gobierno de Trump , Schlapp se muestra entusiasmada al recordar los inicios de la CPAC, en los años sesenta, y cómo se fue desarrollando. Elogia al presidente Javier Milei, como gran “promotor de las ideas de la libertad y amigo de los Estados Unidos”, pero se pone en guardia cuando LA NACION le consulta sobre el caso de Laura Belén Arrieta, miembro del comité organizador de la CPAC Argentina, en diciembre pasado, y su vuelo privado desde Estados Unidos a Buenos Aires, con varias valijas y una carga que siguió a Francia sin ser revisada por la Aduana.

El Gobierno busca que el juez García-Mansilla siga en la Corte, donde por ahora lo sostienen

“No tengo detalles sobre eso”, dice Schlapp, y aunque considera que Arrieta y el comité organizador hicieron “un gran trabajo” en la organización del evento, evita inmiscuirse en la polémica. También eludió responder sobre si el jefe de Arrieta, Leonardo Scatturice, es donante de la organización conservadora.

-La CPAC se hizo conocida en la Argentina desde que llegó Milei. ¿Cómo afectó a la organización su triunfo?

-El movimiento conservador nació en Estados Unidos en 1967. E su momento, el presidente Ronald Reagan participó de reuniones en las que se congregaban los líderes, un evento muy destacado en Washington, y así surgió la idea de poder influir en la política de Estados Unidos en temas como seguridad nacional y la promoción del capitalismo. Mi esposo Matt es, desde hace ocho años, el principal dirigente de la CPAC, que busca llevar estos principios anticomunistas, antiizquierdistas y antiglobalistas a distintos países. Hemos estado involucrados en campañas en Estados Unidos, siempre apoyando a candidatos conservadores.

-¿Cómo se relacionan con Donald Trump?

-Él conoció a Trump en 2015, trabajé con el presidente por dos años en la Casa Blanca y después en la campaña. Nos expandimos a Hungría, Brasil -con los Bolsonaro, con quienes tenemos una amistad- y México. América Latina es crucial, queremos tener estabilidad allí y que los candidatos anticomunistas triunfen en estos países. Competimos contra China, contra Rusia, y contra Irán. Pekín se ha metido en muchos estos países.

-¿Cuál es la influencia internacional del presidente Milei?

-Es una personalidad carismática, entiende la economía, cómo funciona, cómo crear oportunidades para su pueblo y la importancia de tener una alianza muy cercana a los Estados Unidos. Fue una alianza natural entre la CPAC y Milei, y nosotros queremos trabajar para elevar a estos líderes a un nivel internacional. Por ejemplo, la primera ministra italiana Giorgia Meloni vino a la CPAC cuando estaba en el parlamento, y entendió la importancia de participar y dar su mensaje. Varios años después, la eligieron primera ministra. Lo mismo ocurrió con Nayib Bukele. Milei es un fenómeno internacional y puede enseñar al mundo que la Argentina está en condiciones de recuperarse, que puede ser uno de los países más importantes de la región, con competencia económica y libertad. Es muy sofisticado y lo entiende.

Laura Arrieta junto al líder de Vox, Santiago Abascal y otros participantes, durante las actividades de la CPAC Argentina

-¿Cómo se ve a la Argentina? ¿Las reformas están dando resultado? Hay una negociación pendiente con el FMI.

-Bueno, esa es una pregunta para Milei. El gobierno estadounidense busca la manera de ayudar y apoyar a promover un cambio. En la administración Biden pusieron muchas condiciones en el comercio y el intercambio entre Estados Unidos y los argentinos. No queremos que China sea la influencia principal en Buenos Aires, queremos competir y el gobierno de Trump entiende que Milei es un amigo de los Estados Unidos, promoviendo estos valores y principios conservadores, que van a ayudar a beneficiar a ambas naciones.

-¿Cómo funciona la CPAC? ¿Cómo se sostiene?

-Tenemos muchos y distintos donantes y, más que nada, es una organización que ha estado… no recibimos dinero de Estados, nos manejamos con donantes principales y otros que comparten nuestro signo político.

-En la Argentina tuvo mucha repercusión el caso de Laura Arrieta, quien participó de la cumbre de la CPAC en Buenos Aires, especialmente por su llegada en un vuelo privado que no fue revisado en Ezeiza. ¿Tiene información sobre ella?

-No sé los detalles de lo que está hablando.

-Ella estuvo en la CPAC, en Buenos Aires, trabaja para Leonardo Scatturice [el propietario del avión que tuvo una escala de siete días en Aeroparque].

-Tendrías que hablar con ella o su representante. Ella hizo un trabajo excelente, todo el grupo que organizó el evento fue muy profesional. Era la primera vez que se hacía, y estuvimos muy contentos en la asociación con ese grupo organizador.

-De ese caso en particular…

-No tengo detalles sobre eso, tenés que llamarla a ella o a su representante.

-¿Y Scatturice? ¿Es un donante de la entidad?

-Bueno, no hablamos de los donantes, son privados.

Leonardo Scatturice y Laura Belén Arrieta

-¿Hay algún evento de la CPAC a la vista?

-Estamos planificando el segundo CPAC en la Argentina, fue tremendo reunir tantas personas, impresionante, fue un gran éxito para el país. La semana pasada estuvimos en Israel, el embajador argentino [Axel Wahnish] entiende la importancia de estos enlaces, estamos enfocados en promover la libertad, defender los derechos individuales, derrotar al comunismo que ha afectado en forma negativa a muchos países. La Argentina ha sido un ejemplo muy importante.

Antes de cortar la comunicación, Schlapp afirmó que con los medios de comunicación hay que tener “una relación saludable”, pero enfatiza, en forma sugestiva, en la necesidad de que los medios de prensa “no destruyan las vidas privadas”. Toda una toma de posición de la exfuncionaria trumpista y líder de la organización conservadora.

 La dirigente republicana Mercedes Schlapp, exfuncionaria de Trump, declaró no tener “detalles” del caso de Laura Arrieta, a quien elogió por la organización del encuentro del foro conservador en Buenos Aires; evitó referirse a Leonardo Scaturice, al señalar que no habla de los “donantes privados”  LA NACION

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