Debacle electoral para el laborismo de Starmer: los nacionalismos arrasan en las elecciones locales de Gran Bretaña

PARÍS.– El Partido Laborista del primer ministro Keir Starmer sufrió este jueves una aplastante derrota infligida en Inglaterra por el partido de derecha nacionalista Reform UK y en Gales, donde el oficialismo perdió su secular bastión, por primera vez desde la creación del Parlamento local en 1999, frente al Plaid Cymru, partido nacionalista de izquierda.
Starmer reconoció que los resultados fueron “muy difíciles” y asumió su responsabilidad, pero descartó dimitir, como propone, no solo la oposición conservadora, sino algunos sectores de su propia formación.
“No voy a renunciar y sumir al país en el caos”, aseguró en un comunicado. “Jornadas como esta no merman mi determinación para poner en marcha los cambios que he prometido”, agregó.
These are tough results for Labour. There’s no sugarcoating it. We’ve lost brilliant Labour representatives who’ve stood up for their communities.
People are still frustrated. Their lives aren’t changing fast enough. We haven’t offered enough hope or optimism for the future.
— Keir Starmer (@Keir_Starmer) May 8, 2026
Unos 25.000 candidatos se habían presentado en estas elecciones que debían renovar parcialmente los consejos municipales: 5066 escaños de consejeros, sobre un total de 16.000, en 136 autoridades locales (32 distritos de Londres, 32 distritos metropolitanos, 18 autoridades unitarias, 6 condados y 48 distritos) y 6 alcaldes elegidos directamente, en Inglaterra; 129 escaños en el Parlamento escocés (Holyrood) y 96 escaños en el Senedd (Parlamento galés).
El partido de Starmer llegó a las elecciones del jueves con la previsión de perder hasta 1850 concejales, y los primeros resultados durante la noche dibujaron un panorama desolador para el primer ministro, que vio los bastiones laboristas del norte caer uno a uno en favor de Reform UK, la formación antiinmigración de Neil Farage.
Según las últimas cifras conocidas ayer, Reform UK arrasó en Inglaterra, convirtiéndose en la primera fuerza política del país. La formación de Farage, obtuvo más de 1400 concejales, especialmente en varios bastiones laboristas del norte y los Midlands (centro de Inglaterra) pero, sobre todo, en las regiones del noreste, donde los ingleses votaron mayoritariamente en favor del Brexit. Los Verdes y los Liberal Demócratas también lograron avances, mientras que los Conservadores perdieron casi 500 escaños. El derrumbe se registró en el campo laborista, que habría perdido más de 1200 concejales.
Farage calificó los resultados preliminares como un “cambio histórico en la política británica” y afirmó que su formación estaba “obteniendo porcentajes asombrosos en zonas tradicionalmente laboristas”.
“Somos el partido más nacionalista. Estaremos aquí por mucho tiempo”, añadió.
It’s been a very good morning. The best is yet to come.
Thank you for voting Reform. pic.twitter.com/I6vCqVkI9i
— Nigel Farage MP (@Nigel_Farage) May 8, 2026
Según los especialistas existía la posibilidad de que el laborismo perdiera menos de los 1500 escaños que algunos consideraban el punto de inflexión para intentar destronar a Starmer.
En declaraciones a la BBC, el politólogo Sir John Curtice afirmó que “a [Reform] le siguen básicamente cuatro partidos que se sitúan apenas por debajo del 20 %, entre el 15 % y el 20 %, y que en este momento resultan bastante difíciles de distinguir entre sí”. Pero, si bien esas previsiones parecen haberse confirmado, la magnitud de la derrota para la formación de Starmer bien puede calificarse de “monumental”.
Por su parte, los conservadores resistieron mejor de lo previsto en Londres, pero perdieron terreno frente a Reform UK en el este, mientras los Verdes progresaron, especialmente en Londres, a expensas del Laborismo.
Amplia derrota
La segunda gran derrota del laborismo se produjo en Gales, donde el partido nacionalista de izquierda Plaid Cymru, le arrebató la mayoría en el Parlamento local, por primera vez desde su creación en 1999. Plaid obtuvo 43 escaños, Reform UK 34, el laborismo nueve, los conservadores siete, los verdes dos y los liberal demócratas uno.
“El pueblo de Gales ha decidido hoy los próximos pasos en su camino. Plaid Cymru está preparado para dar las medidas necesarias para formar el próximo gobierno de Gales. Este es un momento que se ha gestado durante 100 años. Hemos ganado porque representamos la esperanza frente a la división, la credibilidad frente al caos y el progreso frente al estancamiento”, declaró Rhun ap Iorwerth, líder de la formación.
No habrá demasiados cambios por el contrario en Escocia, donde el Parlamento quedará en manos del SNP. En el poder hacer 19 años, la formación independentista obtuvo 56 bancas, el laborismo y los Conservadores 7 cada uno, 6 para los Verdes y los LibDem, mientras el Reform llegó en último lugar con 3 bancas.
No hay dudas de que Reform UK fue el gran ganador de estas elecciones, con avances históricos y una legitimidad reforzada, y que el partido laborista sufrió un retroceso sin precedentes en sus bastiones del norte de Inglaterra y en Gales, lo que confirma la fragilidad del liderazgo de Starmer, intensificando sin duda la batalla interna para obtener su remplazo.
“Un cambio de liderazgo debe estar en la agenda si los resultados generales confirman la pesadilla que tanto tememos. Sin embargo, si va a haber un cambio de liderazgo, tiene que ser una transición ordenada, no un golpe de Estado”, aseguró John McDonnell, excanciller en la sombra de Jeremy Corbyn, el ex líder laborista de ultraizquierda.
Pero más importante aún son las tendencias clave que se desprenden de estas elecciones locales, que prueban un reacomodamiento de la política británica que deja al descubierto una auténtica fragmentación política.
“Por primera vez, cinco partidos (Reform UK, el laborismo, los conservadores, los verdes y los liberal demócratas) obtienen resultados significativos, marcando así el fin del tradicional sistema bipartidista. Los británicos también han mostrado un rechazo a los two bigs. El laborismo y los tories perdieron escaños frente a Reform UK y los verdes, especialmente en las zonas obreras del norte (laboristas) y en los condados rurales (conservadores)”, analiza el politólogo y periodista inglés Philip Turtle.
También es imposible no ver en estos resultados un efecto “voto de protesta”. El crecimiento de Reform UK ha sido un voto de castigo contra el gobierno de Starmer, debido a la impopularidad causada por la crisis del costo de la vida y otros escándalos, y como una muestra de desconfianza hacia los partidos tradicionales. Como en el resto de Europa, la inmigración también focalizó el descontento de muchos británicos, mientras que el número de migrantes irregulares que llegaron por el Canal de la Mancha desde 2018 se aproxima a los 200.000.
Para entender mejor la envergadura de la derrota del laborismo, la cadena británica Sky News hizo una simulación de lo que hubieran sido los resultados en una elección nacional. En la misma, Reform UK obtendría el 27% de los votos (5 puntos menos que el 32% del año pasado), los conservadores el 20% (2 puntos más que el 18% del año pasado), el laborismo 15% (4 puntos menos que el 19 % del año pasado), los verdes el 14 % (7 puntos más que el 7% del año pasado) y los liberal demócratas, 14 % (2 puntos menos que el 16 % del año pasado).
Sky News también hizo una proyección de escaños en el Parlamento británico en el caso de elecciones generales. Esas cifras serían: Reform UK 284 bancas, el laborismo 110, los conservadores 96 y los liberal demócratas 80, sobre un total de 650 diputados.
Es verdad que las próximas elecciones generales deben realizarse recién el 21 de agosto de 2029 y muchas cosas pueden suceder hasta entonces. Pero, aun cuando Rerform UK quedara lejos de la mayoría absoluta, podría hacer alianza con los conservadores para poder gobernar cómodamente.
PARÍS.– El Partido Laborista del primer ministro Keir Starmer sufrió este jueves una aplastante derrota infligida en Inglaterra por el partido de derecha nacionalista Reform UK y en Gales, donde el oficialismo perdió su secular bastión, por primera vez desde la creación del Parlamento local en 1999, frente al Plaid Cymru, partido nacionalista de izquierda.
Starmer reconoció que los resultados fueron “muy difíciles” y asumió su responsabilidad, pero descartó dimitir, como propone, no solo la oposición conservadora, sino algunos sectores de su propia formación.
“No voy a renunciar y sumir al país en el caos”, aseguró en un comunicado. “Jornadas como esta no merman mi determinación para poner en marcha los cambios que he prometido”, agregó.
These are tough results for Labour. There’s no sugarcoating it. We’ve lost brilliant Labour representatives who’ve stood up for their communities.
People are still frustrated. Their lives aren’t changing fast enough. We haven’t offered enough hope or optimism for the future.
— Keir Starmer (@Keir_Starmer) May 8, 2026
Unos 25.000 candidatos se habían presentado en estas elecciones que debían renovar parcialmente los consejos municipales: 5066 escaños de consejeros, sobre un total de 16.000, en 136 autoridades locales (32 distritos de Londres, 32 distritos metropolitanos, 18 autoridades unitarias, 6 condados y 48 distritos) y 6 alcaldes elegidos directamente, en Inglaterra; 129 escaños en el Parlamento escocés (Holyrood) y 96 escaños en el Senedd (Parlamento galés).
El partido de Starmer llegó a las elecciones del jueves con la previsión de perder hasta 1850 concejales, y los primeros resultados durante la noche dibujaron un panorama desolador para el primer ministro, que vio los bastiones laboristas del norte caer uno a uno en favor de Reform UK, la formación antiinmigración de Neil Farage.
Según las últimas cifras conocidas ayer, Reform UK arrasó en Inglaterra, convirtiéndose en la primera fuerza política del país. La formación de Farage, obtuvo más de 1400 concejales, especialmente en varios bastiones laboristas del norte y los Midlands (centro de Inglaterra) pero, sobre todo, en las regiones del noreste, donde los ingleses votaron mayoritariamente en favor del Brexit. Los Verdes y los Liberal Demócratas también lograron avances, mientras que los Conservadores perdieron casi 500 escaños. El derrumbe se registró en el campo laborista, que habría perdido más de 1200 concejales.
Farage calificó los resultados preliminares como un “cambio histórico en la política británica” y afirmó que su formación estaba “obteniendo porcentajes asombrosos en zonas tradicionalmente laboristas”.
“Somos el partido más nacionalista. Estaremos aquí por mucho tiempo”, añadió.
It’s been a very good morning. The best is yet to come.
Thank you for voting Reform. pic.twitter.com/I6vCqVkI9i
— Nigel Farage MP (@Nigel_Farage) May 8, 2026
Según los especialistas existía la posibilidad de que el laborismo perdiera menos de los 1500 escaños que algunos consideraban el punto de inflexión para intentar destronar a Starmer.
En declaraciones a la BBC, el politólogo Sir John Curtice afirmó que “a [Reform] le siguen básicamente cuatro partidos que se sitúan apenas por debajo del 20 %, entre el 15 % y el 20 %, y que en este momento resultan bastante difíciles de distinguir entre sí”. Pero, si bien esas previsiones parecen haberse confirmado, la magnitud de la derrota para la formación de Starmer bien puede calificarse de “monumental”.
Por su parte, los conservadores resistieron mejor de lo previsto en Londres, pero perdieron terreno frente a Reform UK en el este, mientras los Verdes progresaron, especialmente en Londres, a expensas del Laborismo.
Amplia derrota
La segunda gran derrota del laborismo se produjo en Gales, donde el partido nacionalista de izquierda Plaid Cymru, le arrebató la mayoría en el Parlamento local, por primera vez desde su creación en 1999. Plaid obtuvo 43 escaños, Reform UK 34, el laborismo nueve, los conservadores siete, los verdes dos y los liberal demócratas uno.
“El pueblo de Gales ha decidido hoy los próximos pasos en su camino. Plaid Cymru está preparado para dar las medidas necesarias para formar el próximo gobierno de Gales. Este es un momento que se ha gestado durante 100 años. Hemos ganado porque representamos la esperanza frente a la división, la credibilidad frente al caos y el progreso frente al estancamiento”, declaró Rhun ap Iorwerth, líder de la formación.
No habrá demasiados cambios por el contrario en Escocia, donde el Parlamento quedará en manos del SNP. En el poder hacer 19 años, la formación independentista obtuvo 56 bancas, el laborismo y los Conservadores 7 cada uno, 6 para los Verdes y los LibDem, mientras el Reform llegó en último lugar con 3 bancas.
No hay dudas de que Reform UK fue el gran ganador de estas elecciones, con avances históricos y una legitimidad reforzada, y que el partido laborista sufrió un retroceso sin precedentes en sus bastiones del norte de Inglaterra y en Gales, lo que confirma la fragilidad del liderazgo de Starmer, intensificando sin duda la batalla interna para obtener su remplazo.
“Un cambio de liderazgo debe estar en la agenda si los resultados generales confirman la pesadilla que tanto tememos. Sin embargo, si va a haber un cambio de liderazgo, tiene que ser una transición ordenada, no un golpe de Estado”, aseguró John McDonnell, excanciller en la sombra de Jeremy Corbyn, el ex líder laborista de ultraizquierda.
Pero más importante aún son las tendencias clave que se desprenden de estas elecciones locales, que prueban un reacomodamiento de la política británica que deja al descubierto una auténtica fragmentación política.
“Por primera vez, cinco partidos (Reform UK, el laborismo, los conservadores, los verdes y los liberal demócratas) obtienen resultados significativos, marcando así el fin del tradicional sistema bipartidista. Los británicos también han mostrado un rechazo a los two bigs. El laborismo y los tories perdieron escaños frente a Reform UK y los verdes, especialmente en las zonas obreras del norte (laboristas) y en los condados rurales (conservadores)”, analiza el politólogo y periodista inglés Philip Turtle.
También es imposible no ver en estos resultados un efecto “voto de protesta”. El crecimiento de Reform UK ha sido un voto de castigo contra el gobierno de Starmer, debido a la impopularidad causada por la crisis del costo de la vida y otros escándalos, y como una muestra de desconfianza hacia los partidos tradicionales. Como en el resto de Europa, la inmigración también focalizó el descontento de muchos británicos, mientras que el número de migrantes irregulares que llegaron por el Canal de la Mancha desde 2018 se aproxima a los 200.000.
Para entender mejor la envergadura de la derrota del laborismo, la cadena británica Sky News hizo una simulación de lo que hubieran sido los resultados en una elección nacional. En la misma, Reform UK obtendría el 27% de los votos (5 puntos menos que el 32% del año pasado), los conservadores el 20% (2 puntos más que el 18% del año pasado), el laborismo 15% (4 puntos menos que el 19 % del año pasado), los verdes el 14 % (7 puntos más que el 7% del año pasado) y los liberal demócratas, 14 % (2 puntos menos que el 16 % del año pasado).
Sky News también hizo una proyección de escaños en el Parlamento británico en el caso de elecciones generales. Esas cifras serían: Reform UK 284 bancas, el laborismo 110, los conservadores 96 y los liberal demócratas 80, sobre un total de 650 diputados.
Es verdad que las próximas elecciones generales deben realizarse recién el 21 de agosto de 2029 y muchas cosas pueden suceder hasta entonces. Pero, aun cuando Rerform UK quedara lejos de la mayoría absoluta, podría hacer alianza con los conservadores para poder gobernar cómodamente.
El avance histórico del partido antiinmigración de Nigel Farage golpeó con fuerza a los laboristas en sus bastiones del norte y dejó al primer ministro británico bajo creciente presión interna LA NACION




