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Simulaban que eran encomiendas para empresas multinacionales, pero llevaban una carga oculta

Cuando eran despachadas, las encomiendas tenían como destino las casas centrales en Europa de empresas multinacionales que operan en la Argentina. Todo era una farsa, una simulación para intentar pasar bajos los radares de los organismos de control. La mercadería declarada y otras características del despacho alertaron a personal aduanero. Poco después se inició una investigación internacional que permitió, tras una entrega vigilada, el secuestro de 11 kilos de cocaína valuados en más de 165.000 dólares y la detención de tres sospechosos que participaron en el plan narcocriminal. Otros 12 kilos de cocaína fueron decomisados en una segunda encomienda preparada por el mismo grupo de traficantes.

Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales y de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Dos de los sospechosos, de nacionalidad francesa, fueron detenidos en Montevideo, después de haber salido con documentación de la Argentina en un vuelo que despegó desde el aeroparque Jorge Newbery. El tercer imputado fue arrestado en París.

Desbaratan a una banda que mandaba cocaína desde la Argentina hacia Francia

La investigación en la Argentina está a cargo del juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky. Interviene el fiscal Germán Bincaz.

“Tenemos un caso de cooperación internacional exitosa”, dijo a LA NACION el juez Aguinsky.

La pesquisa comenzó el 24 de abril pasado cuando cuando personal de la Dirección General de Aduanas y detectives de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectaron un envío sospechoso en el “sector courier” de exportación del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

“Dentro de una caja plástica oculta en la encomienda se encontraron 11 ladrillos de cocaína, acondicionados al vacío y marcados con el símbolo de un escorpión, modalidad característica utilizada por organizaciones criminales para identificar cargamentos. Con un peso total de más de 11 kilos, el valor de los estupefacientes superaba los 165.000 dólares”, informó la ARCA en un comunicado de prensa. En el despacho se había declarado el envío de paquetes de azúcar.

Tras el hallazgo y secuestro de la cocaína, el juez Aguinsky, con la colaboración de autoridades judiciales de Francia, decidió reemplazar la cocaína y hacer una entrega vigilada para poder identificar a los destinatarios del cargamento ilegal.

“La cooperación internacional fue inmediata. A través del agregado aduanero francés en Brasil, las autoridades aduaneras de Francia aceptaron la operación conjunta y comenzaron a coordinar acciones con la Aduana argentina, la Dirección Nacional de Inteligencia e Investigaciones Aduaneras francesa (Dnred), fiscalías de París, Lyon y Bobigny, además de personal de seguridad de Air France. Mientras avanzaba la pesquisa, un segundo envío fue detectado días después en Ezeiza. En esta oportunidad, la cocaína —más de 12 kilos— había sido escondida dentro de un compresor de aire. Los investigadores habían advertido similitudes entre ambos cargamentos y lograron establecer conexiones entre los sospechosos involucrados”, se agregó en el citado comunicado de prensa.

Una entrega vigilada puso al descubierto una banda que traficaba cocaína oculta en encomiendas

Fuentes de la ARCA explicaron a LA NACION que la mercadería declarada (azúcar y un compresor de aire) llamó la atención del personal aduanero y de la PSA, lo que derivó en el aviso al juez Aguinsky, que estaba de turno. El magistrado ordenó la inspección de la encomienda.

“No tenía sentido el envío de azúcar y de un compresor de aire desde la Argentina a Europa”, dijeron las fuentes consultadas.

Tras el secuestro de los cargamentos de cocaína y tareas de inteligencia, se logró identificar a dos ciudadanos franceses que habían ingresado en la Argentina pocos días antes y se ordenó su detención.

“Se ubicó un departamento de Palermo que había alquilado los sospechosos. Cuando se lo allanó ya no estaban, pero se secuestró documentación de interés para la causa”, dijeron las fuentes consultadas.

Después se determinó que las personas bajo observación judicial habían viajado a Uruguay con documentación falsa. Se hicieron pasar por argentinos. Pero fueron descubiertos y detenidos cuando llegaron a Montevideo.

Anteayer fue detenido en París un sospechoso cuando se presentó a retirar la encomienda.

“Se espera avanzar en la conexión local de la banda una vez que sean extraditados desde Uruguay los dos sospechosos franceses”, dijeron fuentes judiciales.

Los investigadores del caso confían en obtener información valiosa a partir de los datos almacenados en dos teléfonos celulares secuestrados en los procedimientos de búsqueda y captura de los sospechosos.

Cuando eran despachadas, las encomiendas tenían como destino las casas centrales en Europa de empresas multinacionales que operan en la Argentina. Todo era una farsa, una simulación para intentar pasar bajos los radares de los organismos de control. La mercadería declarada y otras características del despacho alertaron a personal aduanero. Poco después se inició una investigación internacional que permitió, tras una entrega vigilada, el secuestro de 11 kilos de cocaína valuados en más de 165.000 dólares y la detención de tres sospechosos que participaron en el plan narcocriminal. Otros 12 kilos de cocaína fueron decomisados en una segunda encomienda preparada por el mismo grupo de traficantes.

Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales y de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Dos de los sospechosos, de nacionalidad francesa, fueron detenidos en Montevideo, después de haber salido con documentación de la Argentina en un vuelo que despegó desde el aeroparque Jorge Newbery. El tercer imputado fue arrestado en París.

Desbaratan a una banda que mandaba cocaína desde la Argentina hacia Francia

La investigación en la Argentina está a cargo del juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky. Interviene el fiscal Germán Bincaz.

“Tenemos un caso de cooperación internacional exitosa”, dijo a LA NACION el juez Aguinsky.

La pesquisa comenzó el 24 de abril pasado cuando cuando personal de la Dirección General de Aduanas y detectives de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectaron un envío sospechoso en el “sector courier” de exportación del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

“Dentro de una caja plástica oculta en la encomienda se encontraron 11 ladrillos de cocaína, acondicionados al vacío y marcados con el símbolo de un escorpión, modalidad característica utilizada por organizaciones criminales para identificar cargamentos. Con un peso total de más de 11 kilos, el valor de los estupefacientes superaba los 165.000 dólares”, informó la ARCA en un comunicado de prensa. En el despacho se había declarado el envío de paquetes de azúcar.

Tras el hallazgo y secuestro de la cocaína, el juez Aguinsky, con la colaboración de autoridades judiciales de Francia, decidió reemplazar la cocaína y hacer una entrega vigilada para poder identificar a los destinatarios del cargamento ilegal.

“La cooperación internacional fue inmediata. A través del agregado aduanero francés en Brasil, las autoridades aduaneras de Francia aceptaron la operación conjunta y comenzaron a coordinar acciones con la Aduana argentina, la Dirección Nacional de Inteligencia e Investigaciones Aduaneras francesa (Dnred), fiscalías de París, Lyon y Bobigny, además de personal de seguridad de Air France. Mientras avanzaba la pesquisa, un segundo envío fue detectado días después en Ezeiza. En esta oportunidad, la cocaína —más de 12 kilos— había sido escondida dentro de un compresor de aire. Los investigadores habían advertido similitudes entre ambos cargamentos y lograron establecer conexiones entre los sospechosos involucrados”, se agregó en el citado comunicado de prensa.

Una entrega vigilada puso al descubierto una banda que traficaba cocaína oculta en encomiendas

Fuentes de la ARCA explicaron a LA NACION que la mercadería declarada (azúcar y un compresor de aire) llamó la atención del personal aduanero y de la PSA, lo que derivó en el aviso al juez Aguinsky, que estaba de turno. El magistrado ordenó la inspección de la encomienda.

“No tenía sentido el envío de azúcar y de un compresor de aire desde la Argentina a Europa”, dijeron las fuentes consultadas.

Tras el secuestro de los cargamentos de cocaína y tareas de inteligencia, se logró identificar a dos ciudadanos franceses que habían ingresado en la Argentina pocos días antes y se ordenó su detención.

“Se ubicó un departamento de Palermo que había alquilado los sospechosos. Cuando se lo allanó ya no estaban, pero se secuestró documentación de interés para la causa”, dijeron las fuentes consultadas.

Después se determinó que las personas bajo observación judicial habían viajado a Uruguay con documentación falsa. Se hicieron pasar por argentinos. Pero fueron descubiertos y detenidos cuando llegaron a Montevideo.

Anteayer fue detenido en París un sospechoso cuando se presentó a retirar la encomienda.

“Se espera avanzar en la conexión local de la banda una vez que sean extraditados desde Uruguay los dos sospechosos franceses”, dijeron fuentes judiciales.

Los investigadores del caso confían en obtener información valiosa a partir de los datos almacenados en dos teléfonos celulares secuestrados en los procedimientos de búsqueda y captura de los sospechosos.

 Tras una entrega vigilada ordenada por el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky se secuestraron 23 kilos de cocaína en cooperación con autoridades francesas  LA NACION

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